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Tres años más de guerra

López Obrador nunca ha entendido, ni entenderá, que su compromiso de “por el bien de todos, primero los pobres” no implica pelearse con los empresarios y las clases medias y altas sino al revés, convocarlas a invertir y participar en el desarrollo del país, crear empleos y de esa forma apoyar en el combate a la pobreza. No se da cuenta que de mantenerse la confrontación y la división, lo único que sucederá es que este sexenio se perderá para todos los mexicanos

Debo confesar que antes de las elecciones pensaba que fuese cual fuese el resultado, el presidente López Obrador iba a cambiar su estrategia e iba a dejar de lado las confrontaciones y descalificaciones a sus opositores para buscar un acuerdo nacional, sobre todo en el caso de que ganara la mayoría en la Cámara de Diputados, ya que contaría con los votos necesarios para controlar el presupuesto y de esa forma garantizar sus inversiones y sus programas sociales.

No tenía miedo del escenario en que perdiera la mayoría, porque se vería obligado con más razón a buscar un acuerdo tanto para la aprobación del presupuesto como para cualquier cambio de las leyes o a la Constitución. Para el presidente era indispensable ganar la mayoría en la Cámara de Diputados, por eso abiertamente hizo campaña aun con la prohibición expresa de la Constitución, ya que estaba en juego el futuro de su gobierno.

Me equivoqué en mi optimismo, la forma en que ha reaccionado después de la elección deja claro que su estrategia de dividir al país y hacer la guerra a sus opositores va a continuar, ha seguido actuando como jefe de una facción y no como presidente de una nación.

Se ha dedicado a defender un triunfo total que no logró, a descalificar a la oposición, a todos los que no coinciden con él y a denostar a las clases medias y altas porque no votaron por su gobierno. Normalmente después de una batalla, el triunfador llama al diálogo y a dejar atrás la guerra y las confrontaciones, desgraciadamente López Obrador no tiene el nivel de un auténtico hombre de Estado para ser generoso en la victoria.

Seguir dividiendo al país no lo lleva a ningún lado, ya tiene garantizado su poder para lo que resta del sexenio, pero con esa forma de actuar lo único que está logrando es que la desconfianza en su gobierno por parte de las clases medias y altas y de los empresarios aumente y le den la espalda.

La única alternativa de que su Cuarta Transformación no sea un fracaso es buscando un consenso alrededor de ella, de lo contrario, todos estaremos esperando que se vaya, para retomar la vía del dialogo y los acuerdos. Nadie quiere regresar al pasado de corrupción y privilegios de unos cuantos, pero el país ya no aguanta vivir la guerra a la que todos los días convoca el presidente. No entiende que en cuanto salga, aquel o aquella que lo sustituya, le va a dar la espalda y lo primero que va a hacer es buscar un gran acuerdo de reconciliación nacional.

Las elecciones del domingo pasado fueron un primer aviso de lo que puede pasar en el 2024 si sigue dividiendo al país. Si analizamos con detalle los resultados veremos que, por un lado Morena y sus aliados no obtuvieron la mayoría de los votos y por el otro, que perdieron en las regiones más productivas y desarrolladas del país (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo león, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, Puebla, entre otras) y en las zonas de clases medias y altas como sucedió en la Ciudad de México, en donde la fuerza de Morena era indiscutible. Esas regiones, zonas y personas son las que más contribuyen con sus inversiones y recursos al desarrollo y son las que en mucho condicionan el futuro económico y del empleo del país.

López Obrador nunca ha entendido, ni entenderá, que su compromiso de “por el bien de todos, primero los pobres” no implica pelearse con los empresarios y las clases medias y altas sino al revés, convocarlas a invertir y participar en el desarrollo del país, crear empleos y de esa forma apoyar en el combate a la pobreza. No se da cuenta que de mantenerse la confrontación y la división, lo único que sucederá es que este sexenio se perderá para todos los mexicanos.

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Desde la cancha Demetrio Sodi Político mexicano

Desde la cancha Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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